Nació en Valladolid en el año 1986. A los nueve años escribió su primer soneto para un concurso de poesía. Desde niña tenía claro que quería estudiar Periodismo para hacer lo que más le gustaba, escribir y ser redactora en los medios de comunicación. Sin embargo, su destino cambió y se trasladó a Pontevedra (Galicia). Madrid ya no estaba tan cerca para cumplir su objetivo, así que optó por estudiar Administración y Finanzas.


Su trayectoria laboral ha sido protagonizada por la contabilidad, administración de fincas y dirección de equipos. Independientemente de su profesión, en los últimos años se ha estado formando en el ámbito psicológico. Estos conocimientos le han servido para escribir sus artículos.

Se inició en la literatura de manera profesional en el año 2019 al publicar su primera novela «¡Mírame! No soy invisible» con la editorial Restart. Al año siguiente publicó, junto a otros autores, un libro solidario de poesía titulado «Entre Todos», cuyos fondos fueron destinados a la Asociación Cruz Roja. A principios de este año 2021, salió a la venta su segunda novela en solitario «La Gitanilla de Oriente» publicada con la editorial Indie Libros.

Además de escribir novela, colabora de forma habitual con un periódico digital de Vigo muy popular donde comparte artículos relacionados con la salud y, de manera esporádica, relatos para otros periódicos y revistas.

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De niña era muy tímida y callada, gracias a eso tengo el don de la escritura, pues todo lo que no me atrevía a expresar lo manifestaba escribiendo —también bailando y cantando—. La creatividad ha sido una forma de transformar esa característica que me impedía relacionarme con el resto de forma natural. No obstante, el silencio me permitió observar detalladamente a mi alrededor y hacerme muchas preguntas sobre el mundo donde habitamos. Jamás entendí las injusticias, las envidias, guerras, la incoherencia en la forma de actuar de muchas personas… Incluso, llegué a cuestionarme el propósito de la vida humana.

A medida que fui creciendo, la arbitrariedad en el modo de obrar en general seguía siendo el gran interrogante de mi vida. Llegué a pensar que igual era la única terrícola que veía las cosas de forma diferente, y que tenía un serio problema, pero no. Afortunadamente encontré en mi camino personas con mis mismas inquietudes, que se hallaban en la búsqueda de las mismas respuestas.

Aparqué de lado mi parte racional, la que acostumbraba a demostrar que dos más dos son cuatro, y estudié otras formas de la mente que me mostraron que se pueden obtener resultados distintos. Ahora mismo puedo decir que mis interrogantes están resueltos, puedo permanecer tranquila y vivir en quietud al comprender el amplio comportamiento de la mente.

A través de mis novelas, además del objetivo de su entrenimiento, intento que tengan una segundo propósito. Creo personajes, que van realizando su transformación personal a lo largo de toda la historia, hasta conseguir la paz de sentirse en total libertad de ser ellos mismos y estar a gusto con sus vidas.

Entrevistas

Intriga y aventura en «La Gitanilla de Oriente», segunda entrega de Cristina Lorenzo