Orden externo=orden interno

¿Qué significa esto del orden externo=orden interno?

Existe una ley universal que nos dice que «igual que es arriba, es abajo y cómo es adentro es afuera» por lo tanto, si observamos nuestra casa con detenimiento en relación al orden en nuestros espacios externos, podremos inferir cómo se encuentra nuestro interior. Si nuestra casa, armarios, cajones u oficina son un desorden, probablemente las relaciones familiares, laborales y las emociones también lo sean.

Tendemos a guardar y acumular objetos que no sabemos ni para qué lo hacemos. Muchas veces les atribuimos un valor sentimental o emocional que nos impide desprendernos de ellos, pero es fundamental hacerlo para poder dar espacio a las cosas nuevas.

Por ejemplo, tenemos guardado en el cajón aquella camisa que me regaló mi abuelo, que murió hace 8 años, la cual no nos ponemos porque ya no se lleva o no nos gusta, sin embargo, no conseguimos deshacernos de ella por el valor sentimental que supone. Tenemos que ser conscientes de que deshacernos de la camisa no cambiará o aumentará el amor que sentimos por nuestro abuelo, tampoco supondrá una deshonra a la familia. Y es que finalmente, almacenamos objetos por culpa, pena, apego, o en muchos casos, por si vuelve a salir de moda, por si voy a un evento en concreto, por si perdemos peso y nos vuelve a servir (en el caso de la ropa), etc.

Hay estudios que indican que invertimos un promedio de cinco horas semanales en ordenar nuestra casa, es decir doscientas cuarenta horas del año se dedican solamente a esta labor. Calculando que un día laboral dura ocho horas, estaríamos hablando de que un mes completo se emplearía para este fin. El orden es un hábito que se cultiva, de manera que si imponemos orden en el mundo físico que nos rodea, también estaremos estableciendo orden en nuestro mundo interior.

orden externo=orden interno

Como recomendación personal, os recomiendo vaciar armarios, cajones y estanterías y deshacerse de todos aquellos libros, documentos que ya no sirven, alimentos que puedan almacenarse caducados en las estanterías o nevera, fotos del pasado que nos traen malos recuerdos, figuras u objetos que nos regalaron, los cuales guardamos por compromiso, pero que no los colocaríamos en ningún lugar de nuestro hogar y que no nos transmiten nada… En el caso de la ropa, saca absolutamente todo de los armarios y cajones (ropa sucia y limpia), amontona toda en el suelo e identifica cada una de ellas, pregúntate desde hace cuando no la usas, para qué la guardas. No valen excusas de la guardo «por si acaso». Tírala agradeciendo el servicio obtenido o dónala en caso de estar en buen estado.

Seguramente, la mayoría, conocéis el método oriental denominado Feng Shui que consiste en decorar la casa con la intención de alejar la energía negativa y transformarla en positiva. Hoy os voy a hablar de una técnica japonesa conocida con el nombre de Dan-sha-ri:

  • dan = rechazar las cosas innecesarias
  • sha = deshacerse de las cosas inútiles que uno posee
  • ri = detectar el deseo insano por las cosas innecesarias

El Danshari se podría definir como el arte de tirar. Al hacerlo podemos tomar las riendas de nuestra propia vida y tomar nuestras propias decisiones dentro de nuestro espacio. Además, nos insta a vivir en el aquí y el ahora, es decir, en el presente. Este método no solo es un método de orden, sino que es un estilo de vida minimalista, que se rige por las siguientes claves:

1.Nunca llenes algo del todo. Ni tu armario, ni tu nevera, ni tu casa, ni mucho menos tu cabeza deberían abarcarlo todo. Intenta ocupar máximo el 80% de la capacidad total del espacio.

2.Quédate solo con lo que te haga feliz. Selecciona aquellas cosas que realmente te aportan y limítate a ellas, reemplazándolas si aparece una nueva que se merezca ese lugar.

3.La regla de los dos movimientos. El acto de guardar y sacar las cosas debería tener como máximo dos movimientos: abrir la puerta del armario o cajón y cogerlas. Nada de perder tiempo en buscar cosas perdidas en el fondo de aquellos.

4.Un orden que produzca autonomía y libertad. Guardar los objetos de forma vertical, igual que en los supermercados. Esa técnica ayuda a seleccionar con mayor libertad lo que necesitamos y a acceder más fácilmente.

5.Ponte en modo «marcha automática». Esta regla se basa en la capacidad natural del cuerpo para autorregularse y responder ante los estímulos.

Con el danshari se recupera el orden de las cosas, de manera que repercute directamente en nuestra relación con ellas y nuestra actitud para afrontar los problemas. Además, una casa ordenada se limpia mucho más rápido y permite tiempo para otras cosas como son pasar tiempo con la familia, divertirse, bailar, hacer ejercicio, estudiar, leer, cuidado personal, ir de compras o salir a pasear…

Al aplicar el orden en los espacios físicos, nos obliga a detenernos para acomodar de manera consciente e inconscientemente nuestro interior. Cuando me desprendo de un objeto me separo también del apego, del recuerdo, del pasado… Aprendo que pasado y futuro son dos tiempos irreales que condicionan el orden. El miedo a necesitar las cosas en el futuro o la añoranza del sentimiento que despierta un objeto que formó parte de nuestro pasado, nos frena y no nos permite que avancemos.

Por lo tanto, ordenar nuestra casa no solo hace más sutil el espacio físico, si no que también nos ordena el espacio interior, soltando miedos, rabias, apegos, dolores… Nuestro Ser comienza a conectarse con su verdadera esencia, se vuelve más liviano y hace que el ascenso sea mucho más fácil.