Somos estrellas en la Tierra,
dotadas de cuerpo, envueltas en piel; 
con un cerebro que apaga el latir de nuestra verdadera esencia. 
Así que, deja que la luz que hay en tu interior brille hasta fusionarse con el resto de las hermanas estelares, 
que ilumine más allá del cosmos; 
y se fusione con el fulgor de la luna.
Que las chispas hagan magia durante la noche, tanto, que ni la transparencia del día pueda dejar inadvertido el lustre de tu alma.

Cristina Lorenzo