El cerebro, al igual que cualquier otra parte del cuerpo, necesita alimentarse. Se estima que, a pesar de su pequeño tamaño, consume el 20% de la energía que obtenemos de lo que ingerimos cada día. En función de los nutrientes que reciba, su actividad será diferente. Tal es así, que cuando hay ausencia de determinadas vitaminas, nutrientes y minerales como el magnesio o el zinc, favorece la disminución de la memoria y la capacidad de aprendizaje.

La dieta afecta a la función cerebral, de manera que la composición de cada alimento tiene un efecto directo en la producción de las señales químicas del cerebro. Las sustancias actúan como neurotransmisores, y pueden verse alterados por una mala alimentación. Estamos dotados aproximadamente de unos 50. Todos ellos diferentes, por lo que cada uno tiene una misión específica.

La principal energía que el cerebro necesita para funcionar correctamente es la glucosa. Esta se consigue mediante la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos como las legumbres, cereales, vegetales y frutas. No obstante, también necesita diferentes nutrientes como son otros minerales, vitaminas, ácidos grasos, proteínas… En base a estos datos, se pueden incluir entre los mejores alimentos para el cerebro los siguientes:

Brócoli: Esta verdura está considerada una de la mejores entre los médicos y nutricionistas gracias a la gran cantidad de vitamina k que contiene, entre otras cosas. Existen estudios que demuestran que el consumo de brócoli, así como el de otras verduras de hoja verde, es bueno para combatir enfermedades degenerativas como el alzhéimer.

Tomates: Este alimento destaca por su alto contenido en licopeno, un antioxidante que protege de la actuación de los radicales libres y frena el desarrollo del alzhéimer y demencia.

Arándanos, fresas y frutos rojos: Sus compuestos antioxidantes y fitoquímicos repercuten de forma positiva en la concentración, aprendizaje y memoria. También son buenos para evitar el alzhéimer y mejorar la circulación sanguínea que, a su vez, afecta de manera positiva a la salud cerebral.

Pescado azul: Otro de los mejores alimentos para el cerebro. Tiene unos componentes moleculares como el DHA —muy necesarios en la lucha contra la demencia—, y es rico en ácidos grasos omega 3 y omega 6. Además, es conveniente recordar su riqueza en vitaminas A y D, así como los beneficios para combatir el colesterol y enfermedades cardiovasculares

Nueces: Tienen altos contenidos en omega 3 y en DHA, muy favorecedores para las funciones cerebrales. Es otro de los alimentos primordiales a la hora de combatir enfermedades como la demencia.

Existen otros alimentos que contienen nutrientes beneficiosos para la actividad cerebral, como por ejemplo las manzanas, cítricos, calabazas, aguacates, té verde, pipas, chocolate negro, avena, huevos, yogures…  Sin embargo, aunque la ingesta de estos alimentos puede ayudar al buen funcionamiento y mantenimiento del cerebro, no es suficiente. La alimentación tiene que ser variada y completa, además de beber abundante agua y practicar ejercicio físico.

Una alimentación desequilibrada, basada en grasas saturadas, azúcar, sal, cafeína, alcohol…, puede producir carencias determinadas en relación a algunos de los nutrientes básicos. Su resultado puede manifestarse mediante síntomas de apatía, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, pérdida de memoria, falta de atención y de concentración, depresión, etc. Somos lo que comemos. Por lo tanto, una buena dieta, además de ser algo beneficioso para nuestra salud corporal, también lo es para ese órgano tan importante que se aloja en nuestra cabeza.